jueves, 19 de abril de 2018

Baleares sanciona el enaltecimiento franquista.


El Parlament balear aprueba con un elevado consenso la ley de memoria democrática.

El Parlament aprobaba el pasado 28 de marzo la ley de Memoria y Reconocimiento Democráticos de Baleares en el que se incluye la necesidad de establecer, en el plazo de un año, un censo de elementos franquistas para proceder a su retirada o eliminación. La nueva ley recoge un régimen sancionador para acciones u omisiones que supongan incumplimiento de las obligaciones establecidas en la misma, con sanciones de entre 200 y 150.000 euros. Por enaltecimiento o exhibición de símbolos franquistas hay sanciones de hasta 10.000 euros. Asimismo, el artículo 26 contempla que el Govern no subvencionará, bonificará ni prestará ayudas públicas a quienes hayan sido sancionados, así como tampoco ofrecerá ayudas que tengan por objetivo atentar o tolerar prácticas contrarias a la normativa.

Tras haber aceptado una enmienda en la tramitación parlamentaria, se amplía el reconocimiento de víctimas a cualquier persona que, con relación a la Guerra Civil y a la dictadura franquista en Baleares, haya sufrido daños, incluidas lesiones físicas y mentales, padecimiento emocional, pérdidas económicas o la restricción sustancial de sus derechos fundamentales. La ley contempla el derecho del Govern a prohibir la exhibición de elementos franquistas, la celebración de actos y homenajes franquistas e impulsar Espacios e Itinerarios de la Memoria Democrática, así como los monumentos de recuerdo existentes a víctimas de la Guerra Civil y la dictadura franquista. La normativa impulsa medidas concretas para conservar los archivos y el derecho de acceso a los mismos y regula los museos de la memoria democrática y los itinerarios de la memoria. Igualmente, la ley declara nulas de pleno derechos todas las resoluciones y sentencias por causas políticas, incluidas las del franquismo en base al ordenamiento jurídico vigente nacional e internacional y establece el 29 de octubre de 1977 como día de recuerdo del nacimiento del movimiento democrático preautonomista en Baleares.

Los grupos parlamentarios resaltan la “buena voluntad” política y la “predisposición de acuerdo” que ha permitido que el texto finalmente aprobado incluya numerosas alegaciones realizadas durante su tramitación parlamentaria. Juan Manuel Lafuente, diputado del PP,  reconoce el trabajo realizado en la Comisión si bien lamenta que no se hayan aceptado sus enmiendas para evitar que las sanciones sean “tan duras”. En esta línea,  Xavier Pericay, portavoz de Cs en el Parlament, manifestó que el régimen sancionador “no es la mejor manera de contribuir a la reconciliación entre los ciudadanos de Baleares”. Pero resaltó la “voluntad de consenso” en la exposición de motivo y en la voluntad de tener presente a todas las víctimas. Por su parte, Laura Camargo, portavoz adjunta de Podemos, critica que la oposición pida una reducción o eliminación de las sanciones. Y defiende  que “queda mucho por hacer para restablecer los principios de justicia”

miércoles, 18 de abril de 2018

El pasito atrás de Cifuentes no es suficiente.


Cifuentes renuncia a su máster. Pero ¿es suficiente?

Al fin, Cifuentes, ha dado el paso atrás  que se le viene exigiendo desde hace casi un mes, pero no lo ha completado con el requerido: presentar su dimisión y retirarse definitivamente de la política por haber mentido. “Si usted ha hecho todo bien y no ha cometido ninguna irregularidad –pregunta Ignacio Aguado a Cristina Fuentes– ¿por qué renuncia?”. El portavoz de Ciudadanos en la Asamblea de Madrid dice en Onda Cero: “Están intentando tapar entre todos una presunta trama delictiva que se había fraguado en la universidad para beneficiar a un cargo público”. Señala, además, que “esta es una manera de proceder bastante habitual en la señora Cifuentes. Cuando ya no queda más remedio, cuando todo el mundo da por descontado que la universidad le va a retirar el título, se adelanta”. Aguado atribuye la decisión de la presidenta regional a que se ha visto “con el agua al cuello”. Expresa que la renuncia “confirma” las tesis del partido 'naranja', que “no han querido conocer los hechos, que no han llegado al fondo del asunto y que lo que quieren es tapar, bien poniendo el ventilador, bien con anuncios como estos, la realidad de lo que ha sucedido en la Comunidad de Madrid con una universidad”. “Esto nos ratifica en la exigencia de dimisión y en la petición formal al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, de que ponga un candidato alternativo. Esta sigue siendo la propuesta a día de hoy y Rajoy sigue arrastrando los pies. La cuenta atrás sigue hacia adelante en esa moción de censura”.

Pablo Iglesias, Secretario General de Podemos, califica de vergonzosa la actuación de Cifuentes –después de que anunciara su renuncia al máster–  y manifestado que se trata del “estilo del PP”. Irene Montero remata: “Cristina Cifuentes ha renunciado a la vez a su título de máster, a su doctorado en Harvard y a sus vacaciones en Plutón. Pero de renunciar a la Presidencia de Madrid ni rastro: eso sí ‘lo tiene’ y está la cosa como para soltarlo”. El líder de Ciudadanos en Valencia, Toni Cantó, exige la dimisión de Cifuentes porque “está inmersa en una trama delictiva en la que el PP ha colocado un montón de amiguetes en la universidad pública y se ha servido de ellos para obtener privilegios”. El líder de Cs en Valencia remarca que la trama afecta también “a otros cargos del Partido Popular” y acusa a Rajoy de “volver a ponerse del lado de los corruptos en vez de defender a los españoles”. Por su parte, Javier Maroto, del PP, consideran que Cifuentes ha actuado con “responsabilidad” al “renunciar” al título del máster: “Todos los políticos que mientan o roben se tienen que ir a casa, sean de mi sigla o de otras. Lo que no tiene sentido es que haya políticos de todos los colores y partidos, con licenciaturas falsas, que lo reconocen sin sonrojo y esos mismos ponen mociones de censura a otros”. Y exige la dimisión de Toni Cantó, por presentarse como “pedagogo” sin poseer la carrera de pedagogía.

martes, 17 de abril de 2018

“La III República contra un rey enchufado”.




“Celebrar el 14 de abril en recuerdo del último periodo de esplendor de España es, inevitablemente, cargar contra la monarquía y contra ese nacionalcatolicismo con olor a naftalina que nos quieren imponer. Cada vez son más las personas que se suman a este acto festivo-reivindicativo. ¿Por qué? Porque cada vez son más los actos antidemocráticos que sufrimos y la III República es su antídoto o, al menos, su principo”. Así lo escribe David Bollero en el artículo mencionado en este titular.

“¿Para qué sirve un rey? –se pregunta Bollero–. Para nada. ¿Alguien cree que el monarca de veras ha sido decisivo en el destino de España en los últimos años? En absoluto. Uno de los argumentos más esgrimidos para defender su cargo es el de preservar la unidad de España. De ser así, tendría que haber dimitido, porque algo debe de estar haciendo muy mal visto el panorama que hay en el país. Si España se pareciera a EEUU, donde la vida personal de los candidatos se entremezcla y determina su carrera, podríamos lanzar la pregunta de ¿cómo alguien que no es capaz de mantener la unidad en su familia lo va a conseguir en un país? No es el caso. Tampoco nos hace falta, porque lo que es una realidad es que España hoy por hoy tiene de país unido lo mismo que Felipe VI de demócrata. Lo que sí es cierto es que Felipe VI representa a la perfección la España de quienes lo pusieron ahí, la España de los enchufes. Ostenta su cargo, sencillamente, por su apellido, no porque democráticamente haya sido elegido, no por sus méritos sino por amistad e influencia política heredada del dictador Franco”.

“Así las cosas –insiste Bollero– ¿cómo nos va a sorprender que un día como hoy tantas y tantas personas reclamen la llegada de una III República y, con ella, España vuelva a ser un ejemplo internacional tanto cultural como político y social? El objetivo es complicadísimo, sacar a España del atolladero en el que los Borbones y sus Gobiernos amigos nos han metido –incluidos el PSOE, tan monárquico él– difícil, pero no imposible. Alcanzar ese punto significará quitar las alfombras, esas bajo las cuales y desde la Transición se va acumulando toda la basura que empobrece a este país. La III República, esa que defiendo yo sin duplicidad de cargos –primer ministro y presidente sólo uno– no será de alfombras, sino de incineradora, para quemar toda esa basura y recuperar la democracia que nos robaron en la Transición”.