sábado, 17 de mayo de 2014

Baleares, el escándalo de la Tarjeta Azul del PP.



 Lista polémica provisional paea los firmantes del PP.
Dani Ruano, pidiendo disculpas por su error.

Unos 22.000 militantes del PP disponen de una tarjeta de ahorros (la Tarjeta Azul) exclusiva para ellos con descuentos en 340 comercios y empresas de servicios de Baleares. Sus afiliados disponen de papelerías, talleres, bares, ropa en Xino’s, comer más barato en Beewi, etcétera, conseguidos gracias a su colaboración con el PP. Incluso pueden contratar sus vacaciones en los hoteles Iberostar o Grupotel  de medio mundo, con una rebaja entre el 5 y el 15 por ciento. Una publicidad con la que el PP está dispuesto a aumentar el número de sus militantes en esta campaña y conseguir de nuevo la victoria en las nuevas elecciones. Pero conseguirlo así, con esos métodos tan arbitrarios y comerciales ¿es ético?

Entre los comercios señalados no está ninguna librería, ni teatro, ni tienda de comestibles, ni supermercado… Abundan, en cambio, los hoteles, empresas que con más entusiasmo recibieron esta iniciativa. Entre las cadenas hoteleras que se prestan cabe recordar que Grupotel, propiedad de la familia de Miquel Ramis, diputado del PP, colocó a Maite Areal, esposa del ex presidente Jaume Matas, procesado y condenado y a la espera de un indulto que no le llega. También figura la última pregonera de las Fiestas de San Sebastián de este año, la propietaria de almacenes Casa Roca.

La contestación generada en torno a este hecho ha provocado que varias tiendas se hayan retirado de la lista. Entre ellos, Dani Ruano, de Roto Ruano, quien rectificó con una declaración en vídeo registrada en su página web, en que anunció que “no daría beneficios” por ser sus clientes de un sitio u otro, acabando llorando y pidiendo perdón por lo que consideró “un error”. Susana Company,  propietaria de Papelerías Company, de Marratxi, informó posteriormente que tampoco ofrecería descuentos a los afiliados populares. A pesar de haber reconocido, en un primer momento, que sí había firmado “sin darse cuenta de que las condiciones eran para los integrantes de un partido político”. También la Federación de la Pequeña y Mediana Empresa de Mallorca (PIMEM), así como su delegación de Comercio, quisieron desvincularse públicamente de la iniciativa de la Tarjeta Azul, aunque aseguren que “respetan” que algunos de sus afiliados hubieran decidido adherirse.

Pere Sampol, ex senador nacionalista, de Més, reclamó meses atrás la lista de adheridos para no entrar “nunca más en esas tiendas”. Y el presidente, José Ramón le tildó de dictador. Mabel Cabrer, portavoz del PP, acusó a los econacionalistas de Més de haber emprendido una campaña que asimiló a la de los nazis que marcaban con la estrella de David las fachadas y comercios de los judíos de la Alemania de Hitler. Y el senador Antoni Machado, del PSOE anunció en las redes: “¿Me ayudas a difundir la lista de la Tarjeta Azul? ¿Me ayudas a boicotearlos? Y toda la oposición ha iniciado en la red una campaña de boicot de los establecimientos, mientras que el Govern, en manos del PP,. ha recordado que, según los servicios jurídicos del PP, no existe “ningún viso de ilegalidad” con la tarjeta de descuentos del PP balear, puesto que, si lo hubiera habido, “se hubiera retirado”. Pero, los partidos de la oposición no lo tienen tan claro y apuntan a que se podría estar vulnerando el artículo 4 de la Ley Orgánica 8/2007 de Financiación de los Partidos Políticos, y exigen que las administraciones públicas gobernadas por el PP deberían abstenerse de contratar cualquier tipo de servicio con las empresas “amigas”.