sábado, 31 de mayo de 2014

El Congreso no deja a Alberto Garzón preguntar por los viajes del rey.

 
El rey Juan Carlos conversa con Salman bin Abdulaziz al Saud, príncipe heredero y ministro de defensa saudí, a su llegada a la ciudad de Yeda, para visitar oficialmente Arabia Saudí.
 
 
El Rey, en el  encuentro empresarial hispano-emiratí en Abu Dabi, donde Don Juan Carlos agradeció a Emiratos Árabes que mantuvieran su confianza en una asociación estratégica duradera con España.
 
Alberto Garzón, ha registrado en el Congreso de los Diputados una batería de preguntas dirigidas al Gobierno sobre los viajes oficiales del rey con empresarios. De las siete planteadas al Ejecutivo tres fueron rechazadas. “El rey Juan Carlos –dijo– ha realizado un mínimo de cinco viajes oficiales a diferentes países del Golfo Pérsico en apenas dos meses”. El diputado de IU, recordó que “estos viajes habrían tenido lugar sin la suficiente información y transparencia que correspondería de acuerdo al carácter público de la actividad”. Y señaló que “hay que tener presente que, hasta el momento, España es una monarquía parlamentaria en la que los actos públicos del ciudadano Juan Carlos de Borbón, en su rol de rey, deben ser refrendados por el poder ejecutivo”.

Las tres preguntas rechazadas giran en torno al carácter comercial de los últimos viajes del monarca al Golfo Pérsico. Las cuestiones fueron vetadas por la Mesa del Congreso al apreciar cierto estilo “despectivo” en su formulación por hablar de “comisiones” del Jefe del Estado. Alegó que la labor de control que ejercen los diputados se limita al Poder Ejecutivo, mientras que las cuestiones señaladas no son competencia del Gobierno. Entre las cuestiones a las que el Gobierno no responderá se encuentra si el Rey ha estado acompañado en sus viajes por empresarios españoles y, en ese caso, en cuántas de las visitas realizadas y qué empresarios acompañaban a don Juan Carlos. Tampoco habrá respuesta a la cuestión de si el Rey ha operado “como intermediario comercial entre las grandes empresas españolas y los gobiernos de los países visitados” ni si el Gobierno o la Casa Real reciben “alguna comisión por operar como intermediario comercial entre las empresas españolas y los gobiernos extranjeros”.

El Gobierno responderá sólo a cuatro de las preguntas formuladas por el parlamentario de IU: “¿Cuántos viajes oficiales ha realizado el rey en lo que llevamos de año 2014? ¿A qué destinos?”. “¿Ha estado acompañado el rey de miembros del Ejecutivo en alguno de esos viajes?  Si es así, ¿cuál es la relación completa de viajes del rey en los que ha estado acompañado de representantes públicos? ¿Quiénes han sido los representantes públicos?”; “¿Cuál ha sido la razón que ha motivado cada viaje oficial?”, y “¿Cuál ha sido el coste de los viajes oficiales en los que han participado responsables empresariales?”.

Pocos días después de haber visitado Abu Dabi y Kuwait, Juan Carlos puso rumbo el pasado 8 de abril a Omán y Bahréin. El viaje se enmarcó dentro de la gira que emprendió para visitar todos y cada uno de los seis países que forman el Consejo de Cooperación del Golfo, al que pertenecen también Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Qatar. En esta ocasión, el rey fue acompañado por una quincena de directivos de compañías españolas interesadas en hacerse con contratos y captar inversiones en los ricos estados de Omán y Bahréin en los que se diseña la red ferroviaria por parte de España o se amplía el aeropuerto de Bahréin. En la delegación empresarial que acompañó al rey figuraban directivos de Abengoa, Acciona, ACS, Airbus, FCC, Ferrovial Agromán, Gas Natural Fenosa, Indra, Eneco, Isolux Corsán, Navantia, Sacyr, Talgo y Técnicas Reunidas…. Con don Juan Carlos viajaron los ministros de Defensa, Pedro Morenés; de Fomento, Ana Pastor; de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, así como los secretarios de Estado de Asuntos Exteriores, Gonzalo de Benito; Comercio, Jaime García-Legaz, e Infraestructuras, Transporte y Vivienda, Rafael Catalá.

Cabe recordar que Bahréin reprimió violentamente las “protestas pro democráticas” en el territorio. En marzo de 2011 impuso la Ley de Seguridad Nacional, que conllevó la entrada de tropas saudíes y emiratíes en el país para aplastar las protestas. La oposición denunció en reiteradas ocasiones las medidas violentas utilizadas por las fuerzas de seguridad y afirmó que habían fallecido más de 80 personas desde el inicio de las protestas, la mayoría de ellas por inhalación de gases lacrimógenos y atropellos de vehículos policiales. Varias ONGs emitieron múltiples comunicados en los que denunciaron la situación de Derechos Humanos en el país y pidieron a la comunidad internacional una postura activa de presión sobre el Ejecutivo.
                                                    
Entre el lujo y la opulencia que caracteriza al país, el monarca español dio por zanjada la recesión, asegurando que España vuelve a crecer, a crear empleo y a recuperar con fuerza la entrada de capitales extranjeros. El monarca recalcó que España ha atravesado un periodo de crisis económica que ha provocado “una dolorosa pérdida de puestos de trabajo”, pero ya ha salido de la recesión y los capitales extranjeros están “volviendo con fuerza” a este país, siguiendo a rajatabla el guión que ha venido reproduciendo el Gobierno sobre la salida de la crisis. “La economía española –dijo el rey Juan Carlos–está creando empleos y creciendo de nuevo”, continuó el rey, antes de expresar su agradecimiento a Emiratos Árabes por su “continua confianza en España”, por mirar “más allá del sentido financiero de la inversión” y por creer en una “verdadera asociación estratégica a largo plazo”.