miércoles, 28 de mayo de 2014

La otra cara del Vaticano.

   En las terrazas vaticanas, la polémica fiesta que enojó al Papa Fracisco.
 Comida y buena vista para ver la canonización papal desde la terraza del Banco Vaticano.
 
El pasado 27 de abril, mientras 800.000 personas atestaban las calles de Roma para asistir a la canonización de Juan Pablo II y Juan XXIII, 150 elegidos celebraban un lujoso convite a poca distancia de donde el pontífice de origen argentino oficiaba misa. Era en la azotea de la prefectura que preside el cardenal Versaldi, presidente de la prefectura vaticana de Asuntos Económicos, junto a la plaza de San Pedro, donde importantes empresarios, influyentes periodistas y religiosos ajenos a la austeridad de Francisco, departían animadamente y degustaban un catering cuya factura ascendió a 18.000 euros. Versaldi esgrime a su favor que, al menos, el dinero no salió de las arcas vaticanas, sino de dos empresas privadas, una aseguradora y una petrolera. Aunque, tal vez, la primera opción hubiera sido más conveniente ante los interrogantes que plantea la segunda. El cardenal ha responsabilizado a una subalterna, quien, para más inri, forma parte de la comisión encargada de reformar las finanzas de la Santa Sede. El Papa Francisco, que ya ha destituido al obispo alemán de Limburgo por gastarse 30 millones de euros en la reforma de su residencia y que no oculta su descontento con el cardenal Tarcisio Bertone, quien pretende retirarse en un ático de 350 metros en el mismo Vaticano, es el mismo que renunció a instalarse en el palacio del Vaticano, prefiriendo vivir en la habitación 201 de la residencia de Santa Marta, almorzar en un comedor comunitario y  pasear entre la multitud por la misma plaza de San Pedro.

La “organizadora” de la fiesta fue Francesca Chaouqui, relaciones públicas asesora de Francisco que también forma parte de la Comisión para la reorganización de las oficinas económicas y administrativas del Vaticano, y que ha desmentido que esté detrás de este evento. El Papa Francisco, según el semanario italiano,”L’Espresso”, mostró su malestar por el gasto ofrecido en la Ciudad del Vaticano durante las canonizaciones de Juan Pablo II y Juan XXIII. El diario adelanta en su edición digital una serie de imágenes en las que aparecen cerca de 150 invitados en la azotea del edificio de la Prefectura para los Asuntos Económicos, donde disfrutaron de una fiesta y catering al término de la ceremonia de canonización. Además, añade que, posteriormente, se celebró una eucaristía en la que se dio la Comunión dentro de uno de los vasos del catering, hecho que tampoco ha sido del agrado del Pontífice. Entre los invitados figuran conocidos periodistas italianos, como Bruno Vespa o Maria Latilla; personalidades políticas, como Marco Carrai, colaborador y brazo derecho del primer ministro Matteo Renzi; o el presidente del banco vaticano, el IOR, Ernst von Freyberg. El diario también indica que la invitación fue enviada en nombre de la Prefectura y que, en la misma, constan los nombres de dos de los patrocinadores de la fiesta: el seguro médico Assidai, que aportó 13.000 euros para las sillas y estructuras de madera en las que estuvieron los invitados; y la petrolera italiana Medoilgas, que financió los 5.000 euros restantes en concepto de 'buffet'.

Chaouqui asegura que se trata de noticias para “desacreditarla” a ojos del pontífice, pero el semanario publica algunos mensajes de la asesora en los que agradece su colaboración a los patrocinadores. “Como muchos de vosotros, yo también me he quedado sorprendido e indignado por esta mezcla (entre lo mundano y lo religioso)”, se defendió. “He iniciado inmediatamente la búsqueda de una respuesta que todavía está en curso y he informado a todas las autoridades superiores para intentar encontrar al responsable de todo esto, que choca con el espíritu de una canonización y, sobre todo, con el estilo que el papa Francisco quiso dar a esta celebración, un estilo de sobriedad y de participación popular”, concluyó el cardenal Versaldi. “No puedo revelar lo que el Papa ha dicho cuando vio las fotos –dijo el cardenal Giuseppe Versaldi–. Pero puedo asegurar que estos episodios no volverán a producirse”. En efecto, el banquete VIP en el Vaticano parece que enfureció al papa Francisco.