jueves, 16 de febrero de 2017

El 15M de ‘Spiriman’


Jesús Candel Fábregas, uno de los nombres que más suenan por las calles granadinas, es médico de urgencias del complejo hospitalario de la ciudad. Trabaja en el Hospital Virgen de las Nieves y es también uno de los miles de profesionales que se han echado a la calle en los últimos meses para reclamar a la Junta de Andalucía que no siga adelante con una fusión hospitalaria que perjudica la asistencia de los pacientes. Más conocido como Spiriman, Jesús Candel comenzó denunciando irregularidades en los hospitales que corrieron como la pólvora por las redes sociales. Desde entonces, tiene una legión de seguidores que, pancarta en mano, están presentes en cada movilización. Su principal petición es mantener dos hospitales completos en Granada y que se paralice la fusión hospitalaria. Ha presentado una asociación para seguir luchando por la sanidad y consiguió sacar a casi 50.000 personas a la calle y hacer dimitir a parte de la cúpula de Sanidad. 

Jesús Candel (40 años, casado, cuatro hijos) es un adversario extremadamente difícil de combatir: sus ruidosas reivindicaciones de mejora de sanidad pública tienen, en última instancia, contenido político y acarrean consecuencias políticas, pero su perfil de activista es lo más alejado que pueda pensarse de un líder político al uso o de alguien que albergue ambiciones políticas. Gracias a sus exigencias y apoyado por miles de granadinos, ha logrado poner en serios apuros a la Junta, consiguiendo lo que ningún partido, ni en solitario ni en compañía de otros, había conseguido jamás en Granada. Y su acción se asemeja al 15M, aquel movimiento que llenó de jóvenes airados las calles y plazas de las grandes ciudades españolas en la primavera de  2011.

En la figura de este médico de urgencias parece haber cristalizado un difuso malestar social cuyo rasgo más paradójico es que, detrás del mismo, nunca ha habido ningún partido político. Los partidos –esencialmente el PP y Unidos Podemos– llegarían después, cuando la ola ya había cogido altura y velocidad de crucero y era interesante subirse a ella. El Gobierno andaluz está preocupado, pero, sobre todo, está desconcertado. Y, anunque lo haya hecho tarde, la Junta ha reaccionado finalmente al 15M de Candel: el problema es que su rectificación no está teniendo la respuesta habitual en los conflictos laborales o políticos. Del 15M de Candel, además de decenas de miles de personas en la calle, nadie sabe cuánto de la política andaluza convencional se llevará este movimiento por delante. Y, lejos de amansar a Candel, la cadena de dimisiones en la Consejería de Salud más bien parece haber recrudecido su tono verbal y sus exigencias.

¿La culpable de todo ello? Susana Díaz. Si el nombre de la presidenta no aparecía inicialmente en los vídeos y proclamas que Candel subía a las redes sociales, a medida que iban pasando las semanas, este ha focalizado sus ataques a la presidenta y personalizado en ella sus ataques a la gestión sanitaria. “Esta señora está engañando a toda España”, decía en una entrevista en la cadena televisiva Cuatro. Pero ¿y la derogación de la fusión hospitalaria o el compromiso de recuperación de dos hospitales completos? Candel, sencillamente, no se lo cree. “Están mintiendo”, repite una y otra vez. De hecho, la Junta tiene ahora serios problemas para mantener la credibilidad en una materia como la sanidad pública, una bandera que hasta la irrupción de ‘Spiriman’ nadie había logrado discutirle y mucho menos arrebatarle.
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