miércoles, 15 de febrero de 2017

Zozulya, vetado por seguidores del Rayo Vallecano y acusado de neonazi.


Román Zozulya, jugador de Betis pero con un traspaso pendiente al Rayo Vallecano, ha sido vetado por seguidores de este equipo que le acusan de neonazi. Y el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, ha aplaudido, a través de un tuit, la iniciativa de los jugadores del Betis, que el sábado pasado, saltaron al campo con camisetas en las que mostraron su apoyo al ucraniano. Zoido defendió el gesto por el futbolista “ante las presiones a quien solo quiere hacer su trabajo”.

Un importante sector de los aficionados del club madrileño se opone a la llegada de Zozulya, al que acusan de ser de ideología neonazi. En redes sociales, el jugador ha mostrado en varias ocasiones su apoyo a organizaciones nacionalistas de Ucrania y su simpatía por personajes relacionados a esta ideología. Hace un año, Zozulya subía en un tuit una foto mostrando su parecido físico con Stepán Bandera, uno de los estandartes de la ultraderecha nacionalista de su país. Otro de los apoyos que ha recibido ha sido el de Javier Tebas, presidente de la Liga de Fútbol Profesional (LFP), vinculado al partido ultraderechista Fuerza Nueva y que, en su día, dijo que echaba de menos una figura como Le Pen en España. El presidente de la liga advirtió que no se podía “etiquetar a una persona por su ideología” y, posteriormente, anunció una querella contra unos aficionados del Rayo Vallecano que se opusieron a la llegada a su equipo de Zozulya.

Rafa Cabeleira,  periodista de El País, afirmaba la pasada semana que el hecho de que un jugador sea neonazi al aficionado al fútbol le debe importar tan poco como que sea “el chico negro, el joven gay o la niña que no quiere ser princesa”. Y Carlos Fernández, periodista de Eldiario.es, comentaba en “Un fútbol apolítico de neonazis y machistas” que “lo malo no es solo que un profesional de la comunicación realice esta comparación y su medio, ese que en su día fue referencia del progresismo de este país, le permita publicarlo; lo verdaderamente grave es que Cabeleira estaba poniendo voz a lo que piensan muchos de esos opinadores y dirigentes de nuestro fútbol que tan a menudo nos exigen separar el deporte de la política. Si por algo está siendo relevante esta polémica es porque ha vuelto a hacer aflorar la caspa y el machismo que siguen impregnando nuestro balompié. Basta escuchar lo que se dice en algunos programas de radio y televisión para confirmar que, en ese mundo paralelo que es el fútbol, aún hay algunos, demasiados, que tienen un pie en la época en que la copa era del ‘Generalísimo’ y el modelo de dirigente era Don franquista Bernabéu”.

“Yendo, por último, a la raíz del escándalo –recuerda Fernández– el propio Rafa Cabeleira reconocía lo evidente en su artículo: el futbolista ucraniano es de ideología neonazi. No hay que ser un periodista de investigación para llegar a tal conclusión aunque en su propio diario llegaron a pintar, días después, a Zozulya como un benefactor de niños cuya inmaculada imagen había sido mancillada por ‘la desinformación y la propaganda’ de la malvada Rusia. Diga lo que diga 'El periódico global', es el propio jugador quien ha revelado su ideología en las redes sociales. El delantero expresó su apoyo al Batallón Azov, un grupo paramilitar neonazi acusado de cometer crímenes de guerra, en un vídeo colgado en el canal de Youtube de los ultraderechistas. Y, en sus perfiles personales, Zozulya ha dejado otras huellas: entre otras muchas cosas, se enorgullecía reiteradamente de parecerse a Stepán Bandera. Este líder nacionalista ucraniano intentó llevar a su país a la independencia, poniéndolo en manos de Adolf Hitler. La ambición desmedida del Führer frustró los planes de Bandera y dio con sus huesos en un campo de concentración, pero, en el camino se quedaron miles de judíos y oponentes políticos, exterminados por sus milicias que ‘trabajaban’, codo con codo, con las SS. Ese es el héroe de Zozulya. ¿Queremos que lo sea también de nuestros hijos?”